EXCELENTE NOTA DE ALFREDO ZAIAT
Hoy toca Zaiat al Karma que
nos persigue desde que tengo memoria y aún antes.Ese Karma es la suerte del
dólar.
Se apoyaría la devoción por el verde por los avatares
sufridos por la moneda nacional que, desde su creación en la década del 80 del
siglo anterior, ha sufrido cinco cambios e incontables devaluaciones y procesos
inflacionarios que habrían calado hondo en la conciencia
Veamos de pesos moneda nacional, la primer moneda a Pesos
Ley 18.188 en 1970 (Ministro de Economía Aldo Ferrer, si señor el mismo Aldo Ferrer hoy embajador en Francia ), la
equivalencia era 100 a
uno, en 1983 bajo Bignone de Pesos Ley a Pesos Argentinos, equivalencia 10.000 a uno, el Peso
Argentino de corta vida fue reemplazo por el Austral, equivalencia 1000 a uno, termina el
Austral devaluado un 5.000% con respecto a su inicio siete años atrás.
En el 92 comenzó nominalmente nuestra actual moneda, el peso
sin aditamento alguno.
Este cambio monetario fue el que mayores efectos dramáticos
tuvo puesto que su equiparación mágica con el dólar arrasó la economía
nacional. A la invasión de productos extranjeros, pérdida de competitividad de
los nuestros hay que agregar como daño mayor, no colateral, el refuerzo de la
idea ya existente que la referencia monetaria argentina era necesariamente el
dólar. Contratos en dólares, depósitos bancarios en dólares, precios de
mercaderías en dólares, putas en dólares digamos. Esta dolarización virtual cuya
cúspide se vivió en los finales de los noventa y en el 2000 fue la raíz de la
crisis que estalló en el 2001.
Los depósitos en dólares , que no eran tales, sino mera
expresión de la voluntad del cliente bancario de convertir los billetes que
depositaba en moneda extranjera, superaban muy ampliamente los de moneda
nacional y no contaban con ningún respaldo
ya que los ingresos de dólares reales, producto de exportaciones eran
casi nulos comparados con lo expresado en los saldos bancarios.
Para sostener
esta locura se profundizó otra, la deuda externa ya desbocada se profundizo
hasta superar el 160% del PBI .
Estaba todo dicho, como refugio contra la inflación y la
debilidad de la moneda nacional buscamos el dólar y este refugio cayó encima nuestro.
Se habló fuerte, muy fuerte de blanquear la situación y
dolarizar totalmente renunciando a la moneda nacional. Sin palabras, un pueblo
sin moneda propia no existe como tal.
Hoy la dolarización subsiste en la mente de los argentinos,
precios en dólares en campos y propiedades, precios de dólares repuestos de
algunas maquinarias, precios en dolares para variedad de productos y servicios, algunos con base en realidades,otros apenas humaredas.
Tenemos como dije recién una raíz del problema más ligada a lo
real, en una economía como la nuestra en que el peso de los exportadores es
omnipresente se puede entender que el propietario de un campo que depende de la
venta de soja al exterior, pueda tasar el mismo, en función de lo que la
ganancia que le brinda el mismo, ganancia que es dólares puesto que en esa
moneda se le liquidan las operaciones.
Amen de ello y como es tradicional, la mayor parte de las
inversiones y gastos de parte significativa de esta franja de los muy ricos, se
realizan en el exterior requiriendo para ello dólares exclusivamente pudiendo
prescindir casi completamente del peso.
La estructura económica argentina, hiper concentrada y
extranjerizada no puede escapar a este dato. Como opiné anteriormente, los
primeros años de esta gestión fueron para escapar del infierno, los actuales
signados por el esfuerzo compulsivo de lograr desarrollo independiente de esta
matriz bicentenaria choca una y otra vez con un muro construido por años y años
de costumbres.
Sobre todo choca con la tilingueria argenta que no concibe otro mundo distinto al paquete con moño rosa que presentan las clases dominantes.
Néstor cuando asume habló de levantar la autoestima, esto es
central, un pueblo que se desprecia nunca va a lograr ser un pueblo y esto
tiene que ver con la actual coyuntura.
El dólar es necesario para quien viaja a los EEUU o para
quien necesita importar un producto que no se fabrica en el país o es
notoriamente mejor que los que aquí se producen, fuera de ello es difícil de
entender en otras latitudes este TOC como bien lo llama Alfredo Zaiat
Brasil tuvo tantos o
más cambios de moneda que la Argentina , y sin
embargo nuestro vecino no padece de esa enfermedad , puede que
cierta sensación de “o mais grande” tenga algo que ver, lo concreto que la gran
burguesía nacional brasileña, por orígenes históricos quizás, por una tradición
que hizo que la Corona se trasladara en su momento a Río de Janeiro
siendo así por unos años Río la capital del Imperio Portugués o por lo que
fuere, la gran burguesía brasilera tiene un “ sentido nacional” y esto no se da
por decreto.
La gran burguesía argentina tiene desde sus orígenes
vocación lacaya.
Desde Rivadavia y sus empréstitos con Inglaterra, desde el
tratado Roca –Runciman ,desde las dictaduras con sus doctrinas de seguridad
continental hasta las relaciones carnales de Di Tella, todos han subordinado el
desarrollo nacional a los intereses
exportadores de materias primas que dependen de divisas extranjeras. Libras
esterlinas ayer, dólares hoy ¿yuanes mañana?
Ahora bien, el 99% por ciento de la población es ajeno a
este condicionamiento concreto ,a estos negocios con los mercados de granos.
Al parecer aquello que la clase de referencia pesa más que
la de pertenencia es una verdad fuerte.
Así como las clases dominantes en el día a día de las
decisiones- precios- empleo –producción son las que determinan la realidad que
nos tenemos que enfrentar, pareciera que también determinan valoraciones de la
realidad, temores y salidas, refugios y caminos.
¿Cómo romper con la cultura del dólar? Más allá de terminar
con contratos en esa moneda, mas allá de terminar con depósitos en dólares, más
allá de controles que no perduran en el tiempo, confieso que no tengo idea.
Puede que promover cédulas hipotecarías o depósitos
garantizados sobre emprendimientos inmobiliarios sean opciones atractivas y
para ello necesitamos una banca orientada en ese sentido, pero no lo sé, apenas
soy un tipo de a pie que vivió de adentro cambios de signos monetarios e hiperinflaciones y cuasi monedas, corralitos y
corralones.
Dólares y dolores muchos dolores.

Nando: Y a todo eso agreguelé a Videla explicitando que se hizo un golpe de estado y se asesinó a muchos, muchísimos compatriotas solamente "para disciplinar al pueblo e imponer una economía liberal"
ResponderEliminarMe confieso realmente ignorante en economía, pero la misma, como en muchos casos, debería subordinarse a la política y no al revés. En este sentido, ¿No sería posible hacer que, por ley de la nación, los contratos de compraventa de inmuebles en nuestro país se relizaran obligatoriamente en pesos, por ejemplo?
ResponderEliminarMuy pocas veces compré dólares, siempre preferí hacer plazos fijos en pesos.
No sé que alternativa se le puede buscar al cipayismo monetario (y de otros ordenes)que muestra una parte de nuestra sociedad. Mientras no haya una burguesía con sentido de nación (como la brasileña, por ejemplo) no creo que pueda haber una solucion al tema monetario. El gobierno intenta crear o darle forma a una burguesía así, pero si los integrantes de esa burguesía no están dispuestos a invertir en el país y siguen fugando ganancias al exterior, no se podrá hacer nada.
Saludos,
JP
Entre otras cosas, pienso que una tasa de inflación más baja y tasas atractivas para ahorrar en pesos ayudaría. Yo tengo un plazo fijo chiquito que me vence en junio. La tasa de interés que me ofrecen es más baja que inflación. Como voy a irme de vacaciones afuera (tengo todo el derecho de vacacionar en otro país, así como queremos que vengan extranjeros al nuestro) necesito comprar dolares. Si en cambio prefiero guardarlo para eventualmente comprar algún departamentito, necesito dólares también (no es fácil conseguir crédito hipotecario). El sistema actual incentiva que compremos moneda extranjera.
ResponderEliminarMauro
Tenéis muy cerca al poderoso vecino y el dólar pesa mucho.
ResponderEliminarAquí igual pronto tendremos que volver a las pesetas.
Feliz domingo.