lunes, 2 de abril de 2012

El otro 2 de Abril



Hubo otro dos de Abril olvidado sin penas ni glorias, tuvo sus muertos y consecuencias posteriores que signaron años de historia argentina.
Pese a lo olvidado la concepción política de los actores en conflicto tiene aún sus seguidores.
Los hechos nos dicen que el 20 de Abril del 63 se enfrentaron en las calles de diversas ciudades dos facciones de las fuerzas armadas denominadas Azules y Colorados.
La discusión básica entre ambas era acerca de cómo reprimir y que cariz se le daba al poder, una dictadura lisa y llana o una “democracia” tutelada.
El presidente formal de la república era José María Guido que, ante el derrocamiento de Frondizi tras las elecciones del 18 de Marzo de 1962 y siendo presidente provisional del Senado, accedió al gobierno ya que no al poder tras un curioso juego de marionetas. Lo cierto que el poder real lo ejercían las fuerzas del stablishment a través de figuras como Federico Pinedo (padre del actual diputado) o Álvaro Alzogaray que manejaban la economía .Las fuerzas armadas se aseguraban la presencia en el ejecutivo a través de ministros varios y las determinantes Secretarías de Ejército, Marina y Aeronáutica.

La situación era de alta inestabilidad política, la búsqueda de legitimidad era una ilusión si se partía de la base de proscribir al peronismo que seguía siendo la fuerza mayoritaria pese a persecuciones.
Los hechos también nos cuentan que en los enfrentamientos concretos, con su dosis de muerte y destrucción, fueron como de costumbre los más débiles los que pusieron las víctimas al caer soldados conscriptos sin registrarse rasguñó alguno por parte de la oficialidad.
He sido testigo presencial como la oficialidad del 7 de Infantería se tomó un raje violento frente a la Infantería de Marina del BIM 3 con base en El Dique que tiraba en serio.
Estaba jugando un picado en 50 entre 19 y 20 y un grupo de infantes de marina con acento correntino nos conminó a dejar la calle libre puesto que pronto comenzaba el fuego. Sin darle mayor bola seguimos jugando hasta que un avión lanzó un cohetazo sobre la antena del regimiento poniendo fin al partido, en nuestra veloz huída pudimos observar que nos pasaban más ligero los mandos del regimiento azul. Tengo entendido que los soldados del 7, más urbanos digamos que los muchachos de Corrientes, se habían tomado el olivo antes del jaleo.
Anécdotas aparte, lo real es que las jornadas iban matizadas con comunicados por parte de los mandos donde iban detallando las acciones.
El bando Azul legalista pese a ser el rebelde, comandado por el futuro dictador Onganía ( curiosamente su gobierno de planteos ultra duros llevo adelante los objetivos colorados) emitió el Comunicado 150 escrito por un abogado ex comando civil con participación en los bombardeos a la Plaza de Mayo, no muy conocido entonces y que se ha destacado por ser uno de los ideólogos más influyentes en la incivilizada derecha argentina.

El comunicado da para analizarlo con cuidado. Veamos

"El gran drama vivido en los últimos días ha sido la culminación de los esfuerzos y ansiedades de aquellos hombres que creyeron que, antes que nada, el país debía reencauzarse por el camino de la Constitución.
Nuestr
o objetivo en lo nacional es mantener el actual Poder Ejecutivo y asegurarle la suficiente y necesaria libertad de acción, en la medida que su cometido sea conducente al cumplimiento de los compromisos contraídos con el pueblo de la Nación, a fin de concretar en el más breve plazo la vigencia de la Constitución.
E
n lo militar, se persigue al restablecimiento de la justicia, base de la disciplina, el respeto a las leyes y reglamentos, sin discriminaciones en su aplicación.
Creemos antes que nada, que el país debe retornar cuanto antes al pleno imperio de la Constitución que nos legaron nuestros mayores. En ella y sólo en ella encontraremos todos los argentinos las bases de la paz interior, de la unión y la prosperidad nacionales, que han sido gravemente comprometidos por quienes demostraron no tener otra razón que la fuerza, ni otro norte que el asalto del poder. Sostenemos que el principio rector de la vida constitucional es la soberanía del pueblo. Sólo la voluntad popular puede dar autoridad legítima al gobierno y majestad a la investidura presidencial
Propiciamos, por lo tanto, la realización de elecciones mediante un régimen proporcional que asegure a todos los sectores la participación en la vida nacional; que impida que alguno de ellos obtenga por medio de métodos electorales que no responden a la realidad del país, el monopolio artificial de la vida política; que exija a todos los partidos organización y principios democráticos y que asegure la imposibilidad del retorno a épocas ya superadas; que no pongan al margen de la solución política a sectores auténticamente argentinos que, equivocada y tendenciosamente dirigidos en alguna oportunidad, pueden ser hoy honestamente incorporados a la vida constitucional.
Sobre esta base de concordia se ha de lograr entre todos los argentinos, que sólo desean trabajar en paz por la grandeza de la Nación y por su propio bienestar. Creemos que las Fuerzas Armadas no deben gobernar. Deben, por lo contrario, estar sometidas al poder civil. Ello no quiere decir que no deben gravitar en la vida institucional. Su papel es, a la vez, silencioso y fundamental: ellas garantizan el pacto institucional que nos legaron nuestros antecesores y tienen el sagrado deber de prevenir y contener cualquier empresa totalitaria que surja en el país, sea desde el gobierno o de la oposición.
Quiera el pueblo argentino vivir libre y pacíficamente la democracia, que el Ejército se constituirá, a partir de hoy, en sostén de sus derechos y en custodio de sus libertades.

Estamos absolutamente convencidos de que no habrá solución económica ni social de los graves problemas que nos aquejan sin estabilidad política ni paz interior. Las Fuerzas Armadas deben tomar su parte de responsabilidad en el caos que vive la República y enderezar el rumbo de los acontecimientos hacia el inmediato restablecimiento de estos valores.
Una vez cumplida esta urgente tarea, podrán y deberán retornar a sus funciones específicas con la certeza de haber cumplido un deber y de haber pagado una deuda. Confiamos en el poder civil. Creemos en nuestro pueblo. A sus representantes les dejamos la solución de los problemas argentinos. Como hombres de armas, cumplimos la sagrada misión de hacer posible la democracia, mediante la ofrenda de nuestras vidas. Que el pueblo argentino, sin distinción de clases ni de partidismos y dueño de las grandes intuiciones, sepa seguirnos en esta lucha, que es la suya. Levantemos, pues, las banderas que darán a esta tierra paz, progreso y vocación de grandeza: el imperio de la Constitución, la efectiva vigencia de la democracia y la definitiva reconciliación entre argentinos."

Como vemos la idea de la democracia tutelada con la fuerzas armadas como garantía del orden constituido y en pleno ejercicio de la Doctrina de la Seguridad Nacional la cual era impulsada desde el Depto de Estado de los EEUU como doctrina continental.
El peronismo, a falta del peligro rojo en la Argentina, era el gran demonio a conjurar, el enemigo a neutralizar, la expresión popular a tener bajo control.
La discusión entonces era si se domeñaba algún sector del peronismo o si directamente se lo proscribía.
Ya en el golpe a Frondizi se había manifestado esa discusión. No se da el golpe contra Frondizi, se da contra el peronismo triunfante en las elecciones a gobernador.
Y ahora cuando llegaba la hora de poner fin a la ficción del gobierno de Guido se llamaba a elecciones y había que abrir algún camino.
El comunicado 150 fue ese camino, el de unas elecciones condicionadas a lo que decidiera la guardia pretoriana.
Los límites eran precisos, el poder real debe quedar intacto.
Así fue entonces la llegada al gobierno de Illia en el 63 y derrocamiento en el 66.
Así se llegó al genocidio del 76 , así se condicionó la Obediencia Debida y Punto Final, así el Indulto de Menem y su peronismo domeñado.
Así quiso el poder a través del periodista Escribano condicionar a Kirchner en cuanto asumió y así los sacó  carpiendo Néstor que quiso y supo interpretar la voluntad popular renunciando como sus antecesores a ser delegado de las corporaciones.

¿Las decenas de muertos de aquellas jornadas?
Ni sus nombres quedaron


1 comentario:

  1. Gracias Cumpa en nombre de mis compañeros caídos entonces.

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