HOY RECIBI UN MENSAJE DE UN QUERIDO AMIGO AL QUE LOS VIENTOS DEL EXILIO LLEVARON HASTA ESPAÑA Y ALLÍ QUEDÓ ANCLADO.
ES PERIODISTA ,SU NOMBRE ES NESTOR NORMA Y HEMOS MILITADO JUNTOS EN OTROS AÑOS,EN LOS QUE -EN MEDIO DE LA DICTADURA DE ONGANIA ,ERAMOS POR CIERTO LIBRES Y FELICES
Durante cinco dias me bombardearon los medios informativos españoles con la caída del muro de Berlín en 1989. Nuevamente quedó demostrado el poder mediático de los oligopolios y monopolios de la información. Hubo un acto prolijo, ordenado, que vió todo el mundo, donde participaron los máximos dirigentes europeos, que cantaron loas a la libertad con las actuaciones estelares del tenor Plácido Domingo y de ese músico respetable que es Baremboim. Se cayó el muro de Berlín y ahora somos mas libres y felices: se suman desde aquella fecha 17 muros mas desde América Latina hasta Oriente Medio. Algunos mas altos y otros mas largos que el que oportunamente se derribó en Alemania. España tiene una valla bien alta en Melilla, la ciudad enclavada en el norte de Africa. Denuncias de ONG y organizaciones de derechos humanos habían clamado contra la deshumanización de esta barrera de alambre, cuyas púas superiores hacían trizas las manos de los africanos que pretendían superarla. La solución del Gobierno español fué salomónica: le quitó las púas a cambio de una mayor altura. Libres y felices, los alemanes asalariados de la parte Oriental tienen mayor índice de paro y menores gratificaciones que los occidentales, y ahora empiezan a conocer otro muro: el del dinero y el del trabajo que no tienen. Creo que fue el genial Quino quién adelantó el futuro e hizo una viñeta humorística sobre este acontecimiento histórico: se veía a personas del lado occidental que aprovechaban las piedras del muro derruído para atizarles a los que del lado oriental pugnaban por entrar. Recuerdo que estaba en Sao Paulo cuando se produjo la caída del muro de Berlín. Aproveché el evento para escribirle a una novia brasileña una cosa muy poética: que no había muro que pudiera contener mi amor por ella. Le gustó mucho y lo supo agradecer. Dias antes había viajado de casualidad con el ex director del diario español El Pais, Joaquín Esefanía, quién contó entusiasmado pormenores del momento que se vivía en Alemania. Pero no imaginaba que la caída del muro podía significar el desplome de la Unión Soviética y su entorno. Esto último efectivamente ocurrió, y la mala experiencia del comunismo soviético terminó sin apenas resistencia popular. El muro se cayó, lo derribaron, ordenaron que fuera atravezado sin violencia, o lo que sea, me da igual, bien caído está. Ahora hay que derribar los 17 restantes. ¡Pero ojo!, no para mas de lo mismo, sino para ser, de verdad, mas libres y felices..¿Y que es ser mas libres y felices?
Un abrazo para todos.